Pueden contribuir a disminuir procesos como inflamación, estrés oxidativo y neurodegeneración
La epilepsia es un padecimiento neurológico que se origina por una descarga neuronal desordenada o excesiva y puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente en la infancia y adolescencia, etapas que concentran 75 por ciento de los casos. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel global afecta a cerca de 50 millones de personas, mientras que en México se estima que hay alrededor de 2 millones de pacientes.
Esta enfermedad se caracteriza por la pérdida del conocimiento, temblores violentos en las extremidades, dilatación de pupilas y dificultad para respirar; sin embargo, también puede manifestarse mediante otros síntomas como mirada perdida o sensaciones extrañas en distintas partes del cuerpo.
En la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la doctora Aleidy Patricio Martínez, adscrita a la Facultad de Ciencias Biológicas, junto con su equipo de trabajo, investiga sustancias presentes en la planta de la mariguana que podrían contribuir a reducir algunos efectos asociados a las crisis epilépticas, específicamente inflamación, estrés oxidativo y neurodegeneración.
El proyecto, financiado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), tiene como objetivo evaluar la actividad protectora de los cannabinoides en casos de farmacorresistencia, con la finalidad de comprender sus mecanismos de acción y sus efectos biológicos.
La investigadora explicó que una persona puede presentar crisis agudas o crónicas, pero si se registra un solo episodio no necesariamente se trata de epilepsia, ya que estas convulsiones pueden ser ocasionadas por factores como fiebre, accidentes cerebrovasculares o traumatismos craneoencefálicos. En cambio, cuando las crisis son constantes y espontáneas, sin causas aparentes, se diagnostica la enfermedad.
Asimismo, señaló que existen epilepsias focales, las cuales se originan en una región específica del cerebro, pero pueden diseminarse a ambos hemisferios, derivando en una epilepsia generalizada.
La doctora Patricio Martínez indicó que aproximadamente 30 por ciento de los pacientes no responden a los tratamientos convencionales, situación conocida como epilepsia farmacorresistente. En este contexto, resaltó que los cannabinoides cuentan con un conocimiento ancestral sobre sus posibles efectos terapéuticos.
Precisó que el extracto con el que trabajan no posee el componente psicotrópico que genera dependencia, ya que la planta Cannabis sativa contiene más de 500 compuestos, de los cuales alrededor de 120 son cannabinoides, muchos de ellos aún poco estudiados.
“Existen principios activos de los cannabinoides que ya se utilizan como estrategia terapéutica en humanos, pero también hay otros compuestos que pueden reducir la inflamación e incrementar la supervivencia de las neuronas, y eso es parte de lo que analizamos”, explicó.
En su laboratorio se evalúan diferentes marcadores relacionados con la epileptogénesis, entre los que destacan inflamación, estrés oxidativo y neurodegeneración. Además, se estudian diversas moléculas para determinar cuáles ofrecen mejores resultados en la reducción de las crisis epilépticas.
La investigadora recordó que el cannabidiol (CBD) es un compuesto natural no psicoactivo que ya se emplea en pacientes con síndromes como Lennox-Gastaut o Dravet, ambos tipos poco comunes de epilepsia, y que actualmente es un fármaco legal. No obstante, señaló que aún existen otras sustancias de esta planta con potencial terapéutico por explorar.
Finalmente, destacó que este proyecto ha sido relevante en la formación de recursos humanos, con la participación de estudiantes de licenciatura, posgrado y del programa Delfín, además de investigadores de la BUAP.
“Es fundamental seguir impulsando la ciencia, ya que aún hay mucho por descubrir e investigar. Invitamos a los estudiantes a integrarse al laboratorio como una experiencia que fortalece su formación académica”, concluyó.
















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