Psic. Jahir Tepoxtecatl Mendoza
A cuatro años del “inicio” de la pandemia en México, aún podemos observar por las calles a personas que portan cubrebocas, cabe señalar que, según información disponible en la sociedad civil, se ha difundido que el “Covid-19” nunca llegará a su fin, pues se nos ha dicho que es una enfermedad que “llegó para quedarse”, y lo único que nos queda; es aprender a vivir con ella.
Conforme han pasado los meses, cada vez se habla menos del tema, de igual forma, se han eliminado casi por completo los “protocolos de seguridad sanitaria” que en algún momento se implementaron dentro de las poblaciones. Lo que es innegable, es que muchas personas aún padecen ciertos estragos de este suceso histórico, a nivel físico, pero también, a nivel emocional.
Una de tantas alteraciones que se produjeron, está relacionada con el uso de cubrebocas, pues algunas personas lo siguen utilizando no por un motivo de prevención hacia determinadas enfermedades, sino como una conducta de seguridad que les permite “disminuir” ciertos síntomas o pensamientos, que están directamente relacionados con su valía y por ende con su autoestima.
En otras palabras, dentro de la psicología las conductas de seguridad, son aquellas acciones empleadas por una persona que tienen como finalidad, el propiciar “mayor seguridad” personal, o bien, funcionan como un método “preventivo” ante determinados pensamientos (que en muchas de las ocasiones son distorsionados de la realidad) que están relacionados con la visión de si mismo, de los demás o incluso al mundo exterior.
Es por ello, que varias personas, durante la pandemia, encontraron un “refugio” en el cubrebocas, pues de modo general, les ayudó a encontrar esta conducta de seguridad, para poder lidiar ante una determinada “problemática”. Claramente, es relevante no “generalizar” asumiendo que “todas” las personas que lo utilizan (cubrebocas) es por un motivo como el antes mencionado, pues sin duda, habrá personas que hacen uso del mismo, por diversas razones, principalmente de tipo médico.
Por último, cabe señalar que algo importante a destacar es que las conductas de seguridad en muchas de las ocasiones, se piensan que son un método muy eficaz en la “resolución de problemas”, la realidad es que resultan ser mecanismos cíclicos, es decir, que únicamente perpetúan el malestar, e incluso en ciertas situaciones complican más los contextos, por ende, lo más recomendable es hacerles frente a nuestras dificultades, a través de tratamientos psicoterapéuticos.












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