Cada una de las emociones tienen un “intención” específica en nuestra vida
Psic. Jahir Tepoxtecatl Mendoza
La emoción de enojo, durante años ha sido cataloga como una “emoción negativa”, no obstante, es importante tener en consideración que todas y cada una de nuestras emociones, tienen una función específica, por lo que, resulta cuestionable, si realmente existen emociones “negativas”.
En el caso del enojo, es indispensable saber, que este estado se activa como resultado de una situación que interpretamos como “injusta”, o bien, en circunstancias donde consideramos que esta en peligro nuestra integridad.
En términos generales, podemos constatar que cada una de las emociones tienen un “intención” específica en nuestra vida, sin embargo, es importante aclarar que a pesar de ello, cuando éstas no son gestionadas de una “forma adecuada”, pueden crear diversos malestares, que a su vez; se pueden convertir en diferentes deterioros.
Debido a que, la “naturaleza” de una emoción, es que sea de duración “corta”, es decir; es un estado pasajero que tiene un inicio, un climax y un final.
No obstante, cuando una emoción perdura durante días, semanas o incluso meses, podemos deducir, que probablemente se ha convertido en algo “disfuncional”.
En el enojo, es muy común que las personas, lo gestionen de una forma “insana”, pero ¿Cuáles son algunas razones? Evidentemente, es una respuesta multifactorial, donde se deben considerar elementos relacionados a la cultura, al contexto, a la personalidad, pero sobre todo a la inteligencia emocional.
Debido a que, uno de los elementos principales que propician que el enojo perdure e incremente, es la rumiación.
La rumiación es comúnmente conocida en la sociedad como el “sobre pensar”, regularmente este termino lo atribuimos a estados de ansiedad, pero es importante saber que en el enojo también puede estar presente.
¿Cómo es que la rumiación, puede incrementar el enojo constantemente? Esto es posible, ya que al estar presente la rumiación (sobre pensar), constantemente estamos reviviendo la escena o las escenas que nos desencadenaron la emoción de enojo, por lo tanto, en este proceso además de reafirmar la “valía” de nuestro enojo, podemos ir encontrando más y más elementos que justifiquen el mismo, lo que va a propiciar que; el enojo no disminuya, sino por el contrario; aumente.











Deja una respuesta