Advertisement

No pretendamos ser inmunes a todo lo que duele

El enojo y la tristeza nos han movido como seres humanos para crear o innovar.

Psic. Jahir Tepoxtecatl Mendoza

A lo largo del tiempo, a través de la historia sabemos que los seres humanos han tenido que hacerles frente a diversas dificultades, cuestionamientos, pero también distintos retos de la vida misma.

Sabemos, que este fenómeno ha sido dinámico, es decir, ha sufrido variaciones a lo largo del tiempo, pues en términos generales, no debemos de olvidar, que las sociedades evolucionan, y con evolucionar debo de aclarar, que no me refiero a “mejorar”, sino precisamente; que se encuentran en constante cambio.

Desde luego, en todas y cada una de estas dificultades y problemáticas encontramos estados caracterizados por experimentar, tristeza, enojo, frustración, ansiedad, o incluso miedo, no obstante, pareciera que en ocasiones nos olvidamos que cada uno de los conceptos antes mencionados, tienen una función específica en nuestra vida, en síntesis; existe un “¿Por qué sentimos ello?”.

Lo curioso que me ha tocado observar, es que es muy común que la mayoría de la población intente evitar las emociones antes mencionadas (tristeza, enojo, frustración, ansiedad, miedo), justo como lo menciono en el título, como si buscáramos ser inmunes a todo lo que duela.

Lo que es cierto, es que hay situaciones de vida que es demasiado válido sentirnos de esas formas, de otro modo, si imagináramos una vida donde estuvieran ausentes esos elementos, posiblemente seríamos un tanto “insensibles”, poco empáticos, e incluso quizás estaría en peligro nuestra supervivencia como especie, pero al mismo tiempo, imagino que la vida sería “rutinaria” donde tal vez, también no existieran muchos “inventos”.

Pues si algo estoy cierto es que la frustración, el enojo y la tristeza nos han movido como seres humanos para crear o innovar. No obstante, la pregunta clave sería ¿Por qué no tendríamos permitido experimentar tristeza, enojo, frustración ansiedad y miedo, si al final somos seres humanos? Si justo como lo dijo Publio Terencio “Nada de lo humano me es ajeno”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *