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A la sociedad “inclusiva” le hace mucha falta hablar del suicidio.

El día de muertos, un evento de muchas emociones

El suicido ha sido un tema que ha sigo cargado de diversos estigmas, mitos y tabúes. Sin embargo, no debemos pasar por alto que se trata de un tema de salud pública

Psic. Jahir Tepoxtecatl Mendoza

El suicido ha sido un tema que ha sigo cargado de diversos estigmas, mitos y tabúes. Sin embargo, no debemos pasar por alto que se trata de un tema de salud pública, y que, lamentablemente, año con año las cifras aumentan de forma estrepitosa, tanto a nivel mundial como a nivel nacional.

Desde luego, el suicidio es un hecho que para entenderlo debemos de tener una visión multifactorial, es decir, cuando una persona decide quitarse la vida, probablemente existan variables de tipo social, familiar, laboral, escolar, económica, emocional, etc. Que influyen para que tome dicha decisión, no obstante, no debemos olvidar que más allá del “sufrimiento” que pudiera experimentar la persona previo al acto planeado, la familia en muchas de las ocasiones también resulta “afectada”.

Definitivamente la pandemia por Covid-19, pareciera que también fungió como factor desencadenante de este fenómeno, y claramente, a pesar de que nuestros estilos de vida aparentemente han vuelto a la “normalidad”, las secuelas físicas y emocionales continúan.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) cada 40 segundos una persona se quita la vida, adicionalmente señala que las tasas de suicidio son más altas en varones que en mujeres, posiblemente porque en la actualidad, aún en muchas sociedades existen presiones en cuanto a la idea de que el varón debe de ser “signo de fortaleza”, y por ende, se les orilla a reprimir su sentir.  

En México según el INEGI (El Instituto Nacional de Estadística y Geografía) existe una tasa de 6.2 por cada 100 mil habitantes, y de forma preocupante; por cada suicidio consumado hay al menos 20 intentos de suicidio no letales, al mismo tiempo, los datos indican que la población con más suicidios consumados, son jóvenes entre 18 y 29 años.

Claramente, en nuestro país son escasos y en algunas ocasiones inexistentes, los programas preventivos ante el suicidio, de igual forma, la mayoría de instituciones que ofrecen ayuda psicológica y/o psiquiátrica son de carácter privado, sin embargo, el Gobierno Federal promociona en diversas plataformas “La línea de la vida”, la cual menciona que se encuentra activa los 365 días del año, las 24 horas del día, con número telefónico 800-911-2000.

El suicidio es un aspecto que no es comprendido por muchos (as), sin embargo, eso no quiere decir que las aseveraciones de los (as) demás sean “ciertas” en cuanto al tema. Cualquiera de nosotros pudo o podría encontrarse en una situación como esta, pues las adversidades y elementos que giran en nuestro entorno, en ocasiones no favorecen a que “siempre” podamos mantener un equilibrio físico y mental, del mismo modo, no debemos olvidar que como seres humanos tenemos individualidades, y estas, entre muchas otras cosas, se ven reflejadas en nuestros mecanismos de afrontamiento ante determinadas situaciones, por lo que, no debemos apropiarnos de “parámetros” sobre lo que debiéramos de sentir o pensar.

Definitivamente, como lo he señalado en múltiples veces, confío en que, en los próximos años la Salud Mental se vuelva una prioridad dentro de los diversos sectores sociales, de otro modo, estoy seguro que habrá un sinfín de pandemias mentales.

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