Difícilmente se va a observar una mejora, pues evidentemente, no hay una empatía que promueva la expresión emocional
Psic. Jahir Tepoxtecatl Mendoza
Es demasiado común escuchar comentarios vanos sin algún sustento científico, en cuanto a situaciones donde una persona presenta cierto malestar emocional, pues regularmente, dentro del círculo de amistades o incluso en la familia, se utilizan expresiones como “échale ganas”, “ocúpate”, “ocupa tu mente y verás como las cosas cambian”, “ponte hacer tus responsabilidades y verás que dejas de pensar en eso”, etc.
Donde la esencia, a grandes rasgos es que, se minimiza el sentir de la persona y al mismo tiempo, se invalidan sus pensamientos, emociones y sentimientos, pero además, las recomendaciones únicamente van enfocadas a buscar actividades sin algún sustento en específico, por lo que, es claro que difícilmente se va a observar una mejora, pues evidentemente, no hay una empatía que promueva la expresión emocional, pero además, no se logra nada si las actividades en las que se “ocupa” la persona; no tienen componentes de placer y logro.
En otras palabras, podemos decir que es “cierto” que algunos tratamientos ameritan “activación conductual”, pero no debemos olvidar que estos tratamientos también van acompañados de diferentes técnicas cognitivas, sin embargo, lo más relevante de esto, es que debemos de tener en claro que la activación conductual está caracterizada por incentivar el sentido de recompensa en la vida de las personas, es decir, no solo es ocuparnos por ocuparnos, si no, se trata de monitorear que actividades hemos dejado de realizar que nos generaban logro y placer.
Es entonces cuando nos atreveríamos a deducir que seguramente el llevar a cabo estas actividades, nuestro bienestar emocional podría mejorar sustancialmente, sin embargo, es de importancia tener en claro que para que esto tenga mayor eficacia, indudablemente debe de ser planificado y monitoreado por un profesional en el tema.
Sin duda, considero que parte de la esencia de las expresiones antes mencionadas (al inicio) tienen que ver con la “falta de cultura” que existe en cuanto a la “salud mental”, pues claramente, en la actualidad persisten los prejuicios y estereotipos en cuanto a la misma.












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